Hay nombramientos que saben a pan tostado y a un hilo de aceite verde recién prensado. El de Miguel Ángel Vicente Val pertenece a esa estirpe. La gastronomía aragonesa estrena guardián: el editor, escritor y comunicador ha sido elegido presidente de la Academia Aragonesa de Gastronomía. Y sin un solo voto en contra.
Fue la Junta Rectora quien puso su nombre sobre el mantel; el Pleno lo aprobó por unanimidad la semana pasada. Su puesta de largo llegó en una capital que vive pendiente de la mesa y del viajero, como demuestra Zaragoza, convertida en laboratorio del turismo internacional. Allí, entre aromas de corteza curada y leche cuajada, el nuevo presidente estrenó el cargo de cara al público.
Un estreno entre quesos en el Patio de la Infanta
El escenario no pudo ser más apetecible. El lunes 26 de octubre, la Academia celebró junto a la Fundación Ibercaja la jornada Queso y gastronomía, situación en Aragón, en el Patio de la Infanta de Zaragoza. Imagínense la escena: cuñas de pasta prensada, quesos tiernos que se deshacen en el paladar, conversaciones sobre pastores, leche y paciencia. Fue también la primera aparición pública de la Junta Rectora renovada.
El queso vive un momento espléndido en toda la península, y basta seguir las rutas queseras que recorren obradores de medio país para comprobarlo. Aragón quería hablar del suyo. El nuevo presidente aprovechó la ocasión para marcar el rumbo.
Lo hizo sin estridencias. Confesó sentir una satisfacción personal y, a la vez, el peso de una responsabilidad que asume con ilusión y mucho respeto hacia la institución. Nada de revoluciones: la suya será una etapa de continuidad.
Una Junta Rectora que apuesta por la continuidad
Basta mirar el organigrama para entenderlo. Ernesto Fabre, expresidente, pasa a la vicepresidencia. Asunción Victoria sigue al frente de la tesorería, Elena Piedrafita custodia la biblioteca y Juan Barbacil mantiene la secretaría. Completan el equipo, como vocales, Florentino Fondevila, Juan Cacho, Cristina Mallor y Miguel Caballú.
Pocas caras nuevas. Mucha experiencia acumulada. Como un buen guiso de cuchara, que siempre gana con el reposo.
Caspe, el Compromiso y un homenaje a Miguel Caballú
En su intervención hubo memoria para todos los presidentes que le antecedieron. Pero un nombre brilló con luz propia: Miguel Caballú, que ha sostenido la presidencia en funciones durante los últimos meses y ha ejercido como vicepresidente a lo largo de varios mandatos.
Vicente Val lo retrató como una pieza esencial en la historia de la Academia: un hombre afable, de criterio sereno, capaz de conciliar voluntades dispares y de guiar a sucesivas presidencias sin perder el hilo. Hay, además, un vínculo de tierra. Ambos proceden de Caspe, la ciudad del Compromiso, y al nuevo presidente le gusta pensar que esa herencia compartida se adivina en su manera de tender puentes y de trabajar por lo que une.
Tuvo también palabras de gratitud para los académicos que, año tras año, han dado solidez a la casa. Su deseo: estar a la altura de quienes le precedieron y devolver con trabajo y dedicación la confianza recibida. Y una meta clara, casi un plato de firma: que el saber atesorado por la Academia salga de sus salones y alcance, cada vez más, a toda la sociedad aragonesa.
El AOVE como bandera de la gastronomía aragonesa
¿Quién es el hombre que ahora preside la mesa? Un comunicador de largo recorrido, editor y escritor, que ha convertido el aceite de oliva virgen extra en su causa. Sus conferencias sobre las bondades del AOVE han pasado por distintas Denominaciones de Origen, escuelas de Hostelería y espacios públicos y privados. Un territorio, el del aceite, donde caben aromas de hierba recién cortada, de almendra verde, y ese picor amable que asoma al final del trago.
Es, además, el fundador del primer periódico especializado en agroalimentación de reparto gratuito, una cabecera que en 2019 recibió en Madrid el premio de la AEEPP a la mejor publicación gratuita de España.
Un palmarés con sabor internacional
Sus estanterías pesan. Los Gourmand World Cookbook Awards le han sonreído varias veces: en París, en 2013, El libro del Ternasco fue elegido mejor libro de España, distinción que repitió en 2015 Tesoros gastronómicos de Aragón; en Yantai (China), en 2017, el Libro de oro de la cocina se coronó como mejor libro del mundo; y en Estoril (Portugal), en 2025, ZIIT, el libro del aceite de oliva, logró ser el mejor de España y el tercero del planeta.
En casa también le aplauden. La Diputación Provincial de Zaragoza le ha entregado este 2026 el Premio a la Comunicación Gastronómica. El Gobierno de Aragón le concedió en Alcañiz, en 2023, la Placa al Mérito Turístico; el Colegio Profesional de Periodistas de Aragón, la C de Calidad Comunicativa en 2022; y la propia Academia, el Premio a la Difusión Gastronómica en Aragón en 2021. En 2015, la Asociación de Cocineros de Aragón reconoció su labor divulgadora.
Editorial Almozara, también presente en su palmarés, suma la Medalla de Oro al mérito en el trabajo de la Asociación Europea de Economía (2018) y la distinción Excelencia Profesional por liderazgo y éxito empresarial (2019), ambas recogidas en Madrid.
La mesa aragonesa, abierta a todos
Quien quiera seguir de cerca la actividad de la institución encontrará toda la información en www.academiaaragonesadegastronomia.com.
Para el resto, la excusa está servida: viajar a Aragón, pedir una buena cuña de queso, regarla con aceite de la tierra y brindar por el nuevo presidente. Buen provecho.

