Hay copas que se olvidan antes de que se seque el último sorbo y otras que se quedan a vivir en la memoria: el chasquido del cristal, el perfume de fruta madura subiendo desde el borde, la risa de quien comparte mesa. De estas segundas habla el Día Internacional del vino con moderación, que este domingo, 8 de noviembre, celebra su cuarta edición con una idea tan sencilla como certera.
El lema no cambia. Vuelve la pregunta que ya se ha hecho célebre entre bodegueros y aficionados: ¿cuál es el mejor vino? Y la respuesta llega sin rodeos: aquel que serás capaz de recordar. Lo que sí estrena traje es la campaña que lo arropa. Y viene firmada por gente muy joven.
Ese poso cultural, el de la copa entendida como patrimonio que se comparte, conecta con el turismo patrimonial que se saborea en Córdoba, donde la mesa y la historia siempre caminan de la mano.
Una campaña nacida en las aulas de Cerdeña
La propuesta de este año es fruto de la colaboración entre la WiM Association, entidad que organiza la jornada, y el Istituto Europeo di Design (IED) de Cagliari, en Italia. Al frente del proyecto, dos estudiantes de último curso: Leonardo Gambacorta, de Diseño de Comunicación, y Viviana Nalli, de Diseño de Medios.
Su hallazgo creativo tiene algo de álbum familiar. Imaginaron cada recuerdo como una fotografía instantánea. Cuando uno está plenamente en sus cabales, la imagen conserva los contornos nítidos, los colores intactos, el brillo del momento. Cuando el exceso entra en escena, la foto empieza a velarse. Se desdibuja. Se pierde.
De ahí brota la nueva frase que acompaña al eslogan: Let the moment last, algo así como «deja que el momento perdure».
Una invitación que entiende al instante cualquiera que haya vivido el enoturismo más irresistible de Córdoba. Lo memorable de una visita a bodega nunca fue cuántas copas se vaciaron, sino el paisaje de cepas al atardecer, la charla con el enólogo y ese tinto que, años después, todavía sabemos describir.
Saborear sin prisa: el mensaje de siempre
El fondo permanece intacto. La cultura del vino consiste en disfrutar de la experiencia personal —el granate en la copa, la lágrima que resbala lenta por el cristal, el primer trago que envuelve el paladar— y en saber detenerse antes de que el exceso lo estropee todo. El verdadero placer, insisten los organizadores, está en construir momentos memorables con mesura.
No es una cruzada contra la copa. Todo lo contrario. La jornada quiere acercar a consumidores y profesionales a la historia y la cultura del vino, siempre desde decisiones informadas y responsables. Disfrutar, sí. Pero con los cinco sentidos despiertos.
«La mejor copa es la que recuerdas al día siguiente»
Sandro Sartor, presidente de Wine in Moderation, cuenta que para esta cuarta convocatoria quisieron escuchar a la generación que dará forma —y vivirá— el futuro de la cultura del vino. Por eso preguntaron a dos jóvenes profesionales de la comunicación qué significaba para ellos la moderación. Su lectura fue reveladora: beber de más no solo entraña riesgos, también se lleva por delante los momentos personales que de verdad importan.
Sartor está convencido de que ese mensaje conectará con personas de cualquier edad. La misión, subraya, sigue siendo la misma: ayudar a consumidores y profesionales a elegir con responsabilidad los 365 días del año. Tener una fecha propia permite decirlo a la vez, en muchos países, y recordar que la mejor copa es la que todavía se recuerda a la mañana siguiente.
Una semana de catas, encuentros y brindis responsables
La celebración no se queda en el domingo. La campaña se desplegará durante toda la semana y alcanzará su punto álgido el 8 de noviembre. Los coordinadores nacionales y las entidades colaboradoras del programa organizarán actividades a escala nacional, regional y local, y cada país decidirá cómo vestir su jornada bajo un mismo paraguas creativo.
Habrá comunicación digital, eventos, ruedas de prensa y sesiones de formación. ¿El objetivo compartido? Enseñar al consumidor la importancia de beber con cabeza mientras se rinde homenaje a un patrimonio cultural de siglos.
Quién está detrás de Wine in Moderation
El programa nació en el seno del propio sector vitivinícola para inspirar respeto por el vino como producto cultural entre quienes deciden beberlo, y contribuir así a estilos de vida saludables. Se sostiene sobre la evidencia científica, la educación y la autorregulación, y dota a los profesionales de herramientas para presentar el vino con responsabilidad. Su coordinación es central; su aplicación, nacional, respetando la diversidad cultural de cada territorio. Lo impulsa la WiM Association, entidad internacional sin ánimo de lucro fundada por asociaciones del sector y bodegas de referencia.
Al otro lado de la alianza está el IED, la mayor red europea de escuelas de arte y diseño. Nació en Milán en 1966 y hoy suma 11 campus entre Italia, España y Brasil, más un centro cultural en Nueva York. Desde 2022 es Sociedad Benefit, un reconocimiento formal a su impacto positivo en la sociedad y el planeta, y reúne a más de 3.000 docentes en activo y más de 170 alianzas académicas en todo el mundo.
¿El plan para este domingo? Elegir una botella con historia, servirla a su temperatura, acompañarla de un buen plato y de mejor compañía. Y beber despacio. Que el brindis de hoy siga nítido dentro de muchos años, como esa foto que nunca termina de borrarse. Toda la información de la campaña está en su web oficial y en sus perfiles de Instagram, LinkedIn y YouTube.


