Una copa de blanco que huele a fruta recién cortada. Un rosado frío, brillante como el atardecer de octubre sobre los tejados de Chamberí. Un tinto con cuerpo que aguarda, paciente, a que llegue el cocido. Los vinos de Rioja en Madrid ya no se conforman con esperar en la carta: salen a la calle, se suben a las terrazas y se sientan a la mesa. La Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja ha arrancado la segunda fase de su campaña en la capital con un lema que suena a invitación: "Elecciones para todos los gustos".
Hasta finales de noviembre de 2026, la propuesta persigue algo tan sencillo de enunciar como difícil de lograr: que la variedad de sus vinos encaje en el ocio y la gastronomía cotidiana de la ciudad. Barras, mercados, casas de comidas de toda la vida. Ese Madrid de codo en la barra que tanto recuerda a lo que explica la crónica sobre por qué Bar Leone repite como mejor bar del mundo: la cercanía también se bebe.
Una lona gigante en la Glorieta de Bilbao
Quien haya cruzado estos días la Glorieta de Bilbao lo habrá visto. Imposible no levantar la vista. En uno de los puntos con más trasiego de Madrid cuelga una lona de 700 metros cuadrados.
Su mensaje gira en torno a la diversidad. Tintos, claro. Pero también blancos y rosados, para que cada paladar encuentre su copa sin tener que renunciar a nada. Y las cifras respaldan el giro. Según la consultora NielsenIQ, el blanco de Rioja rondó el 9 % de cuota de mercado nacional durante el primer semestre de 2026, mientras el rosado superó el 22 % en ese mismo tramo del año.
Datos que desmontan, sin hacer ruido, el viejo tópico de que Rioja solo se escribe en tinto. Y que encajan en un país que acaba de colocar seis joyas entre los mejores bares del mundo en 2026, prueba de que aquí se bebe cada vez con más criterio.
"Rioja es muy de Madrid": más de 200 planes en barras y terrazas
La campaña lleva por nombre "Rioja es muy de Madrid", y desde el pasado 17 de septiembre ha ido sembrando la ciudad de experiencias. Más de 200 actividades repartidas por 130 establecimientos. Según los cálculos de la propia Denominación, más de 4.000 personas ya se han acercado a alguna de ellas, copa en mano, en bares y terrazas.
¿La idea? Que el prestigio de la marca no se quede en el recuerdo y baje a lo concreto. Al vermú de mediodía que se alarga. A la comida del domingo. A ese tardeo madrileño que empieza con una ración para compartir y termina, quién sabe, varias horas después.
El reto: pasar del nombre a la copa
Lo explica Iñigo Tapiador, director de Marketing y Comunicación del Consejo Regulador de la DOCa Rioja. El consumidor conoce de sobra la marca; lo que falta, sostiene, es que ese reconocimiento se convierta en más momentos de consumo. Un aperitivo, un tardeo o un buen cocido son, a su juicio, la puerta para entrar en planes que los madrileños ya disfrutan por su cuenta.
Hay, además, una segunda intención. Ensanchar la imagen que el público tiene de Rioja. "Quien pide un tinto puede descubrir nuestra gran diversidad con un blanco o un rosado", resume Tapiador, convencido de que ese descubrimiento es un motivo más para repetir.
Agenda de otoño: wine bars, música y cocido madrileño
El calendario que viene tiene ritmo propio. Y apetece.
Wine bars con banda sonora
Las sesiones de música llegarán a varios wine bars de la ciudad. Ramsés, Rocacho y Arzábal Bernabéu acogerán veladas en las que el vino comparte protagonismo con los acordes: luz tenue, conversación pausada, la copa girando despacio para liberar sus aromas.
Sábados de mercado en Vallehermoso
En noviembre, la DOCa desembarca en el Mercado de Vallehermoso. Allí, entre puestos que huelen a producto fresco, la oferta vinícola se mezclará con actuaciones musicales en directo. Conviene apuntar las fechas: los sábados 14, 21 y 28 de noviembre. Planes de mercado, de picoteo y de música en vivo, de esos que no necesitan reloj.
Ruta del cocido en casas emblemáticas
Y luego está el cocido. Palabras mayores. La campaña propone una ruta por tres templos madrileños de este guiso: La Bola, Malacatín y Casa Jacinto. Imagine el lector la sopa humeante, el garbanzo mantecoso, el vuelco de carnes y verduras sobre la fuente. Pocas cosas piden un buen vino con tanta claridad. Ahí, un tinto de Rioja tiene mucho que decir... aunque quizá la sorpresa llegue con un blanco.
Madrid, el mercado que más brinda con Rioja
Nada de esto es casual. La capital pesa, y mucho, en las cuentas de la Denominación. A lo largo de 2025, la DOCa Rioja vendió más de 15 millones de botellas en el área metropolitana de Madrid. Eso equivale a casi una de cada cuatro botellas de vino con Denominación de Origen vendidas en la zona, lo que la convierte, según NielsenIQ, en la denominación con mayor volumen de ventas en este territorio.
Una relación larga, de barra y de sobremesa, que ahora busca nuevos capítulos.
Así que ya lo sabe. Este otoño, cuando la tarde caiga sobre las terrazas y apetezca algo más que un café, pruebe a cambiar de costumbre. Pida un rosado. O un blanco. O deje que el cocido elija por usted. Madrid tiene hasta finales de noviembre para brindar con Rioja, y la mejor manera de contarlo es vivirlo.



