Una barra de madera gastada, el siseo del grifo y esa espuma blanca y cremosa que corona el vaso. Así empieza casi todo. Irse de cañas forma parte del ADN del país: el 84% de los españoles lo sitúa entre los planes más típicos de España, según un estudio elaborado por Alpha Research. Ahora bien, cuando el camarero pregunta qué ponemos de picar, el consenso salta por los aires. Las tapas favoritas de los españoles cambian de una comunidad a otra y dibujan un mapa tan sabroso como inesperado.
Gildas que pican lo justo. Tortilla jugosa. Jamón que brilla bajo la luz del bar. Y, en una esquina del sureste, un puñado de frutos secos que planta cara a todos.
Mucho más que una cerveza fría
La cultura de barra tiene mucho de ceremonia, y basta conocer el secreto del mejor bar del mundo para entenderlo: un buen mostrador es, ante todo, un lugar donde la gente quiere quedarse.
Nadie sale de cañas solo por la bebida. Para el 42% de los encuestados, el plan funciona como una válvula de escape, un rato para desconectar de la rutina. Otro 34% lo asocia con ponerse al día con amigos y familia. Charla, risa y algo rico en el plato.
El norte se rinde a la gilda
Anchoa o boquerón. Aceituna u oliva. Cada lugar libra sus propias guerras gastronómicas, pero en el conjunto de España hay una respuesta que se repite más que ninguna: aceitunas, gildas y encurtidos, con un 19% de las preferencias. Es la opción concreta más elegida.
En algunos territorios la devoción va más lejos. Navarra lidera con un 30%, y Cantabria y Baleares le siguen con un 25% cada una, bien por encima de la media nacional. Quien quiera estirar la tarde encontrará en el zitoturismo cervecero en España rutas donde la cerveza es la protagonista absoluta.
Una banderilla con nombre de estrella de cine
La gilda nació en San Sebastián. Su nombre rinde homenaje al personaje que interpretó Rita Hayworth, aquella mujer a la que se describía como "verde, salada y un poco picante". Igual que el bocado: un golpe de salinidad, un punto vinagrero que despierta el paladar y pide, casi por obligación, otro trago.
Con los años saltó de la barra donostiarra al aperitivo de medio país. Y aquí llega la paradoja: en el propio País Vasco, la gilda no gana. Allí manda la tortilla de patata.
La tortilla de patata, reina del eterno debate
¿Con cebolla o sin ella? ¿Cuajada o melosa? Son preguntas que probablemente nunca cerraremos. Pero cuando toca acompañar una caña, buena parte del país no duda: un pincho de tortilla, dorado por fuera y tierno por dentro.
Asturias y Galicia, en lo más alto
Asturias y Galicia encabezan la clasificación, con un 26% cada una. Detrás aparecen el País Vasco (24%), Castilla-La Mancha (21%), la Comunidad de Madrid (20%) y Extremadura (19%).
Lo de Extremadura merece una pausa. Tierra de algunos de los ibéricos más prestigiosos de España, y aun así elige la tortilla por delante del jamón. Será que, se haga como se haga, la tortilla nunca falla cuando hay que compartir.
Jamón ibérico, el clásico que nunca se pasa de moda
Mientras gran parte del mapa se reparte entre gildas y tortilla, hay comunidades donde el corte fino y brillante del jamón ibérico, junto al resto de embutidos, se lleva todas las miradas. Castilla y León marca un 23%, y Canarias y La Rioja, un 22%. Todas superan la media nacional, fijada en el 17%.
En Castilla y León la elección tiene raíces: una tradición chacinera muy asentada, con Guijuelo como uno de sus grandes nombres. Canarias, a su manera, presume de curados propios ligados al cochino negro canario, la raza porcina autóctona de las islas.
Murcia rompe el mapa con los frutos secos
Y entonces aparece Murcia. Sin gilda, sin tortilla, sin loncha de jamón como bandera. Allí la caña se acompaña de frutos secos: un 21% de los murcianos los prefiere, casi el doble que la media española, que se queda en el 11%. Crujientes, tostados, de picoteo sin prisa. Es la gran excepción del estudio.
Vernos es La Caña: volver a mirarse a la cara
El aperitivo va mucho más allá de lo que hay en el plato. Es sentarse, compartir mesa y dejar que el tiempo corra despacio. En ese ritual, la cerveza ocupa un lugar especial: la encuesta de este año de Hostelería de España la señala como la mejor opción a la hora del tapeo.
Cerveza, cultura y amigos
Los números acompañan. El 83% considera la cerveza parte de la cultura y la gastronomía españolas, y ese mismo porcentaje la disfruta, sobre todo, con amigos.
Ahí encaja Vernos es La Caña, la campaña de Cerveceros de España que quiere devolver el protagonismo a los encuentros en persona en un mundo cada vez más pegado a la pantalla. Una invitación a quedar, conversar sin mirar el reloj y brindar cara a cara, en un bar o acodados en la barra.
Así que la próxima vez que pidas una caña, fíjate en lo que llega con ella. Gilda, tortilla, jamón o un puñado de frutos secos: cada tapa cuenta de dónde viene. Sal, llama a los tuyos y recorre el mapa bocado a bocado.



