¿Qué queda de una receta cuando deja de estar escrita en una libreta y empieza a convertirse en conocimiento gastronómico compartido? En Dénia, este fin de semana, la pregunta tendrá sabor mediterráneo, páginas abiertas y nombres propios de la gastronomía española.
D*na 2026: cuando cocinar también significa transmitir
El D*na Festival Gastronòmic Dénia abre hoy, 26 de septiembre, su novena edición en la Marineta Cassiana, donde continuará mañana con una programación que coloca en el centro la transmisión del conocimiento gastronómico. La propuesta oficial parte de una idea sencilla: la cocina también se escribe, se lee y se comparte.

DNA 2025 (Denia)
El festival, comisariado por Quique Dacosta, reúne a cocineros, productores, restauradores, artesanos y profesionales vinculados a la cultura gastronómica. Ferran Adrià será una de las voces principales y cerrará mañana el programa de charlas con una intervención dedicada a la evolución de la gastronomía y al papel del conocimiento en su transformación.
Para ampliar el contexto sobre territorio, producto y cultura gastronómica, puede resultar útil esta lectura de 30 Días: la gastronomía como identidad y motor de un territorio.
Los libros entran en la cocina
Uno de los rasgos más interesantes de D*na 2026 es la atención concedida a los libros. La organización plantea el recetario y la palabra como herramientas para conservar, ordenar y transmitir saberes que antes podían quedar circunscritos a una cocina, una familia o un oficio.
Una receta puede enseñar cantidades y pasos, pero un buen libro gastronómico también explica un paisaje, una técnica, una época y una manera de entender la mesa. Entre sus páginas caben el producto, la tradición y la posibilidad de que una generación dialogue con la siguiente.
Ese vínculo entre libro, memoria y cocina aparece en el fascinante viaje de la cocina sefardí, un contenido de Gastronotur que muestra cómo un recetario puede convertirse en una vía para conservar identidad y transmitir cultura.
Ferran Adrià y el valor de ordenar el conocimiento
La presencia de Ferran Adrià encaja en el argumento de esta edición. El chef vinculado a elBulli ha convertido buena parte de su trayectoria posterior en una tarea de documentación, investigación y divulgación. ElBullifoundation declara entre sus objetivos salvaguardar el legado de elBulli, compartir experiencias sobre gestión e innovación y generar contenidos para la restauración gastronómica.
Mañana, a las 19:15 horas, Adrià participará en el escenario del Mar con la charla “Reflexiones en el Dna Festival Gastronòmic”. La intervención está planteada alrededor de la evolución de la gastronomía y del papel del conocimiento dentro de esa transformación.
La escena tiene algo de simbólico. Frente al Mediterráneo, un festival que nació alrededor de la cocina reúne ahora a quienes cocinan y a quienes explican cómo se cocina. El plato sigue siendo importante, pero detrás aparece una pregunta más profunda: ¿cómo evitar que el saber gastronómico se pierda?
Una gran mesa abierta al público
La respuesta de D*na no se limita a las ponencias. El programa combina showcookings, talleres, catas, actividades y puestos de productores, artesanos y restauradores. La organización ha previsto más de 800 metros de recorrido en la Marineta Cassiana y cerca de medio centenar de espacios vinculados al producto y la restauración.
Además, la programación es de acceso libre y gratuito, aunque determinadas actividades tienen aforo limitado o requieren inscripción. El visitante puede escuchar una reflexión sobre alta cocina, aprender una técnica, descubrir un producto o probar una elaboración dentro de un mismo paseo.
Ahí reside buena parte del interés de esta edición: el conocimiento se demuestra, se cuenta y se comparte.
D*na incorpora también una exposición de APROSDECO que recorre las nueve ediciones del festival mediante una biblioteca suspendida, objetos recuperados y piezas creadas por personas con discapacidad intelectual y del desarrollo. El proyecto convierte la propia historia del certamen en otro relato sobre memoria y transmisión.
Del chef consagrado al oficio que pasa de mano en mano
Junto a Adrià, D*na reúne a figuras como Quique Dacosta, Paco Roncero, Susi Díaz, Óscar Molina, Alberto Ferruz y Nazario Cano, además de productores, artesanos y nuevos divulgadores. La diversidad de perfiles permite observar que el conocimiento culinario no nace únicamente en los grandes restaurantes.
También vive en una bodega, una almazara, un obrador, una lonja o una cocina doméstica. Puede transmitirse mediante un libro, una conversación, un taller o la práctica de quien enseña a reconocer un producto.
El programa del domingo resume esa filosofía con propuestas como “Flores Raras: Las raíces de una cocina propia”, “Tributo al Vademécum de cocina de la Marina Alta” o una ponencia de Susi Díaz. Son nombres y formatos diferentes, pero todos apuntan hacia una misma idea: cocinar es también construir memoria.
Dénia convierte la gastronomía en cultura compartida
Durante dos días, la Marineta Cassiana funcionará como una gran sala de lectura sin paredes. Allí las recetas convivirán con las historias, los productores con los chefs y la alta cocina con los saberes cotidianos.
D*na 2026 llega así con una pregunta que trasciende el calendario de un festival: qué queremos conservar cuando hablamos de patrimonio gastronómico. Quizá la respuesta no esté únicamente en guardar recetas, sino en mantener viva la capacidad de contarlas, practicarlas y transformarlas.
Porque una cocina que no transmite sus conocimientos puede ser brillante durante una generación. Una cocina que los comparte tiene la posibilidad de seguir creciendo. Y este fin de semana, frente al Mediterráneo de Dénia, esa conversación vuelve a ponerse sobre la mesa.
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Dénia abre hoy D*na 2026, un festival que pone el conocimiento gastronómico en el centro. Ferran Adrià, Quique Dacosta y grandes cocineros compartirán saberes frente al Mediterráneo. #Dna2026 #Dénia #Gastronomía #ConocimientoGastronómico #FerranAdrià Libros, talleres, catas y tradición Dénia espera.



