Hay fines de semana que huelen a heno, a cuero recién engrasado y a leña que empieza a crepitar. El que se avecina en el Pirineo es uno de ellos. La Feria del Caballo Puigcerdà celebra su 44.ª edición los días 7 y 8 de noviembre, y la capital ceretana se prepara para recibir a ganaderos, profesionales del sector y un público que no falla a la cita.
Cuarenta y cuatro ediciones. Se dice pronto.
Detrás de esa cifra hay oficio, memoria rural y una comarca que ha sabido convertir su tradición equina en un acontecimiento con sitio fijo en el calendario ganadero de la Cerdanya.Si te interesa el valor de la cabaña ganadera, merece la pena conocer las razas autóctonas españolas antes de subir al valle; este fin de semana, en cualquier caso, merece ir subrayado en rojo.
Un sábado de crines al viento en el Recinto Ferial
Todo arranca el sábado 7 en el Recinto Ferial. Allí se disputa el 44.º Concurso de Caballos, el plato fuerte de la feria y el momento que más miradas reúne alrededor de la pista.
Basta acercarse un rato para entender por qué. El brillo de los lomos bajo la luz limpia de la montaña, el golpe sordo de los cascos contra la tierra, el vaho que asoma de los ollares cuando la mañana todavía muerde. Es una escena pensada para los profesionales, sí, pero que atrapa a cualquiera que tenga ojos.
Y oídos. Porque una feria así también se escucha: relinchos, conversaciones a pie de valla, el murmullo de quien compara, opina y recuerda ediciones pasadas.
Domingo de ganado y raíces pirenaicas
El domingo 8 cambia el compás. Toma el relevo la Feria de Ganado, una jornada más pausada que funciona como ventana abierta al patrimonio rural y a las costumbres ganaderas del Pirineo. Es el día en que la cultura local se deja tocar de cerca, y por eso atrae a tantos visitantes con ganas de conocer cómo late de verdad la vida en el valle.
Quien disfrute de las citas donde el campo y la mesa van de la mano encontrará en el encanto del turismo rural otra manera de leer el territorio a través de su despensa.
Calles con ambiente y compras con premio
La feria no se queda en el recinto. Durante todo el fin de semana, el centro de Puigcerdà se llena de puestos y escaparates abiertos, con ese bullicio amable de los días grandes en un pueblo de montaña.
Los comercios que forman parte de la Asociación de Comercio de Puigcerdà se suman a la fiesta con descuentos y promociones especiales. La idea es sencilla y funciona: que el visitante pasee, se detenga, entre y se lleve algo de la Cerdanya en la bolsa. Un buen pretexto, de paso, para callejear sin prisa entre plato y plato.
Dormir y comer: la propuesta del Grup Esquirol
Con tanta gente subiendo al valle, encontrar cama y mesa se convierte en parte del plan. El Grup Esquirol ha preparado su oferta de alojamiento y restauración para que la estancia durante la feria resulte cómoda y redonda.
Su base es el Hotel Esquirol, en Llívia. Veinte habitaciones de decoración funcional y, lo que de verdad cuenta al descorrer la cortina, vistas a las montañas del Pirineo. Despertarse así, con las cumbres recortadas contra el cielo de noviembre, cambia el ánimo de cualquier mañana.
Tres mesas, tres maneras de saborear la Cerdanya
Aquí es donde la escapada se vuelve golosa. El grupo reparte su propuesta gastronómica en tres locales con personalidad propia.
En Llívia espera el Restaurante Esquirol, fiel a la cocina tradicional. Recetas de siempre, de las que reconfortan después de una mañana al aire libre entre caballos.
Ya en el casco histórico de Puigcerdà, la Taverna del Call juega otra carta. Tapas para compartir, cocina a la brasa y producto regional. Imagina el humo perfumando la sala, la costra tostada de la carne recién salida del fuego y una mesa que no para de llenarse.
Y para quien prefiere algo rápido y sin ceremonias, Planxadito's, en la plaza dels Herois, apuesta por un registro informal: bocadillos, tapas y repostería artesanal. Esa merienda dulce que sabe a premio tras una tarde de compras.
Datos prácticos para no perderse nada
- Fechas: sábado 7 y domingo 8 de noviembre.
- Sábado: 44.º Concurso de Caballos en el Recinto Ferial.
- Domingo: Feria de Ganado.
- Comercio: puestos en el centro y promociones en los establecimientos de la Asociación de Comercio de Puigcerdà.
- Alojamiento: Hotel Esquirol (Llívia), 20 habitaciones con vistas al Pirineo.
- Restauración: Restaurante Esquirol (Llívia), Taverna del Call (casco histórico de Puigcerdà) y Planxadito's (plaza dels Herois).
La Cerdanya en otoño pide una visita
Hay algo especial en este valle cuando el año empieza a recogerse. Los paisajes cambian de tono, el aire se vuelve más fino y la hospitalidad se agradece el doble. La feria es la excusa perfecta para comprobarlo.
Lo que propone el Grup Esquirol es completar la experiencia ganadera con una hospitalidad que abarca de la almohada al plato, con la cocina local como hilo conductor.
Así que ya lo sabes. Caballos el sábado, ganado el domingo, calles animadas y buena mesa entre medias. Reserva, abrígate bien y sube a la Cerdanya: noviembre tiene aquí uno de sus mejores planes.



