La cantera de la cocina española hierve de talento
Talentos Martiko 2026 confirma lo que muchos intuían: la nueva generación de cocineros españoles no solo promete, sino que ya entrega. La séptima edición del certamen ha registrado un incremento superior al cincuenta por ciento en el número de candidaturas recibidas respecto a la convocatoria anterior, una cifra que habla por sí sola del hambre —nunca mejor dicho— que sienten los profesionales jóvenes por demostrar su valía en un escenario de primer nivel.
Tras semanas de deliberación ante un volumen de propuestas que elevó notablemente el listón, el jurado ha desvelado los cinco nombres que se disputarán el título el próximo 19 de octubre en las cocinas de Basque Culinary Center, en Donostia/San Sebastián. Cinco perfiles distintos, cinco trayectorias en construcción y una misma ambición: cocinar el futuro de la gastronomía española con ingredientes de raíz y mirada contemporánea.

Aitor Martínez Ros
Los cinco finalistas que darán que hablar
La selección de este año dibuja un mapa que recorre la Península de norte a sur y de este a oeste, reflejo de la vitalidad que late en fogones de todo el país.
Carlos Adeva Molleda llega desde La Dama de la Motilla, en Fuensaldaña (Valladolid), con el poso de la cocina castellana reinterpretada con sensibilidad actual. Adriana Coromoto Allepuz, al frente de Bako Pastry en Huércal de Almería, aporta una visión dulce y técnica que promete sorprender en un concurso donde la creatividad no conoce fronteras entre lo salado y lo goloso. Desde la vibrante escena valenciana acude Jose Luna Peña, de Osteria Da Gianni, un cocinero curtido en el diálogo entre la tradición mediterránea y los acentos italianos.
El Levante suma otro representante con Aitor Martínez Ros, de Can Ros (Borriana, Castelló), cuya cocina respira producto de proximidad y técnica depurada. Cierra la nómina Tatiana Parada Robles, formada en el exigente entorno de Azurmendi (Larrabetzu, Bizkaia), un laboratorio de ideas donde la sostenibilidad y la vanguardia conviven en cada pase.

Adriana Coromoto Allepuz
Perfiles diversos, inquietud compartida
Lo que une a estos cinco profesionales va más allá de la edad —todos se encuentran entre los veinte y los treinta y cinco años—. Comparten una curiosidad insaciable, la voluntad de seguir aprendiendo y el deseo de asumir retos que amplíen sus horizontes creativos. Son cocineros que escuchan al producto, viajan con el paladar y entienden la cocina como un oficio vivo, en permanente evolución.
La gran final: pato, pescado ahumado y mucha presión
El 19 de octubre, las instalaciones de Basque Culinary Center se transformarán en un campo de pruebas donde cada finalista deberá elaborar dos propuestas diferenciadas bajo la atenta mirada de un jurado de reconocido prestigio cuyos integrantes se anunciarán en las próximas semanas.

Carlos Adeva Molleda
Dos elaboraciones, dos ingredientes estrella
La primera creación consistirá en un aperitivo construido en torno al pescado ahumado Martiko —salmón, atún, bacalao o trucha—, un producto que exige respeto y sutileza para no enmascarar sus matices. La segunda propuesta subirá la apuesta: un plato principal donde el foie gras fresco o el magret de pato Martiko deberán brillar como protagonistas absolutos.
El jurado evaluará cada elaboración atendiendo al respeto por la materia prima, la originalidad de la propuesta, la elegancia en el emplatado, la puesta en escena, el dominio técnico y, por supuesto, el sabor y la armonía del conjunto. No basta con sorprender; hay que emocionar.
Premios que impulsan carreras
Ese mismo día se conocerán los tres ganadores. El cocinero o cocinera que se alce con el primer puesto recibirá 3.000 euros en metálico, formación especializada en Basque Culinary Center valorada en 3.900 euros y el reconocimiento de portar el título de Talento Martiko 2026. El segundo clasificado obtendrá 2.000 euros y formación por valor de 1.050 euros, mientras que el tercer premio incluye 1.000 euros y un programa formativo de 350 euros.

José Luna Peña
Más que un cheque: una plataforma de despegue
Los premios económicos importan, pero quienes han pasado por ediciones anteriores coinciden en que el verdadero valor del certamen reside en la visibilidad, las conexiones profesionales y el impulso que supone para una carrera en construcción. Antiguos finalistas lideran hoy sus propios proyectos o forman parte de brigadas en restaurantes de referencia, prueba de que el trampolín funciona.
Un certamen que crece con cada edición
Desde su nacimiento, Talentos Martiko se propuso un objetivo tan sencillo como ambicioso: descubrir y acompañar a jóvenes cocineros en activo, ofreciéndoles un escaparate donde demostrar creatividad y técnica con dos familias de ingredientes de enorme riqueza gastronómica —el pato y los pescados ahumados—. Siete ediciones después, la iniciativa se ha convertido en cita obligada del calendario gastronómico español y en termómetro fiable del estado de salud de la cocina emergente.
«El salto cualitativo de este año ha sido especialmente significativo», reconoce Luis Brea, director de I+D y chef corporativo de Martiko. «La calidad de las propuestas ha hecho extraordinariamente difícil seleccionar solo a cinco finalistas. Es una gran noticia comprobar que existe una generación con muchísimo talento, ilusión y ganas de seguir creciendo».
Octubre huele a gloria en Donostia
Quedan poco más de dos meses para que las cocinas de Basque Culinary Center se llenen de aromas a salmón ahumado y magret dorado. Cinco jóvenes profesionales afilan ya sus cuchillos y sus ideas, conscientes de que una jornada puede marcar el rumbo de toda una trayectoria. Si el nivel de las candidaturas anticipa algo, es que la final de Talentos Martiko 2026 será la más reñida de su historia. La mesa está puesta; solo falta sentarse a disfrutar.



